martes, 25 de octubre de 2011

Sujétame un momento porfa...

          Y el hombre termina con cincuenta y siete perchas en cada mano, cabiendo la posibilidad de otras diez enganchadas en... ¡en el caso de que lo llevara a la vista!

         Es por esta situación por la cual los hombres odian ir de compras con las mujeres... Por eso, y porque se sienten un perrito faldero mientras caminan un metro por detrás de la chica mientras ella anda como una posesa dentro de la tienda mirando todas las prendas que de alguna percha cuelgan.

         Cierto es que la mujer puede tardar horas en encontrar una camiseta la cual puede encontrarse en la séptima tienda a la que acude, pero hombres, por favor, ¡debéis tener compasión! Esa camiseta hará que la noche siguiente vuestra chica salga de casa preciosa y vosotros podáis sentiros orgullosos.

         Ellos no lo comprenden. Les es muy fácil encontrar ropa que les quede bien. ¡Todo lo que se prueban les queda bien! Y si no es así, un 95 % de las prendas lo hacen.

         Recuerdo una vez que fui con un viejo amigo a que se comprara ropa. Él, antes de quedar, me comentó expresamente que necesitaba un pantalón, una camiseta y un bañador. Fuimos al centro comercial y entramos en la tienda en la que normalmente adquiría la ropa que le gustaba. En la sección donde los pantalones se encontraban, eligió dos que le llamaron la atención; más tarde el mismo número en la sección de camisetas; y para finalizar un bañador pues el resto no le hacían demasiada gracia. Tras esto, nos dirigimos al probador. Inicialmente se probó las dos camisetas, saliendo del mismo para pedirme opinión sobre cada una de ellas. La primera no me gustó, por lo que la descartó; y la segunda sí que lo hizo, por lo que la guardó. Lo mismo ocurrió con los pantalones y el bañador.
          Para terminar fuimos a la caja a pagar; y ¡cómo no! Se llevó a casa un pantalón, una camiseta y el bañador el cual había elegido anteriormente. Creo que el tiempo máximo que estuvimos en la tienda fueron quince minutos. ¡Qué gran placer!

          Al contrario que nosotras, ellos son muy directos a la hora de comprar ropa, les da igual la camiseta que elijan con tal de que les guste el dibujo que se encuentra en ella; porque todas las camisetas les quedan bien.
          Nosotras no podemos hacer lo mismo, necesitamos mucho tiempo para elegir una prenda pues no todas tienen el mismo corte, o nos quedan igual. Es por esto que los hombres terminan desesperándose cuando nos acompañan.

          No odian ir con nosotras de compras, si tardásemos lo mismo que ellos estarían encantados de hacerlo, el problema es que se sienten un perchero cada vez que nos acompañan en esa dura tarea pues hacemos que sujeten todas las prendas hasta la entrada del probador.
          ¡Sin embargo nosotras los necesitamos! ¡Necesitamos que alguien consiga la ropa que está a una altura descomunal a la cual no llegamos! Y también necesitamos una opinión a cerca de cómo nos queda...
          Este es un tema algo complicado... Pues con todo aquello que te pruebes, él te dirá que te queda bien. ¡Eso no es una opinión! Ellos no entienden a cerca de las prendas que visten las mujeres, por eso para ellos siempre vestimos bien. Aunque llevemos puesta una camiseta color rosa fucsia, unos pantalones amarillo pollo y unas botas de monte color rojo, ese conjunto nos quedará bien. Por eso es mejor no fiarse de los comentarios que ellos nos proporcionan y hacer caso de lo que nos diga nuestro propio sentido...

          Tras hablar de todo esto ha llegado a mi mente una contradicción. ¿Nunca os ha ocurrido estar en una tienda con vuestra pareja, entrar a probarte el primer pantalón que has elegido, y que él meta la cabeza entre las cortinas, gesticule de manera algo extraña y te pregunte si puede entrar?
          Ellos dicen que odian ir de compras con nosotras, pero luego se lo pasan pipa mientras nos desnudamos en el probador. Es algo poco comprensible ¡yo no me pongo cachonda cuando mi chico se quita la camiseta para probarse otra! Pero ellos sí. Será por el hecho de que les da morbo el practicar el sexo en un sitio público; cosa que muy pocas veces consiguen.
         ¿Será entonces tal hecho el que hace que los hombres odien ir de compras con las mujeres? ¿Les aburre, pasar tiempo detrás de nosotras mientras elegimos qué probarnos, o realmente lo que les molesta es el acabar palotes y sin mojar después de una dura jornada viendo cómo su pareja se desnuda y sin poder hacer nada al respecto? Os dejo con esta idea para que penséis en ello...

          Ya para terminar me gustaría comentaros un pequeño aspecto de los hombres.
          ¿Alguna vez habéis ido con vuestra pareja a una tienda donde vendan accesorios para el coche?
          Odian ir de compras con nosotras, pero nosotras debemos seguirlos, al igual que ellos nos siguen en los otros casos, por todos los pasillos repletos de radios, altavoces, llantas y un millar de tonterías más que a ellos les fascinan y por las que gastan horas de sus vidas hasta elegirlas.
          Se quejan de que tardamos demasiado en elegir una camiseta. Nosotras nos quejamos de que tardan demasiado en elegir cualquier pijadita para su coche.
          ¡La diferencia es que ellos son débiles y no aguantan en la batalla!

          Finalmente y tras divagar mucho a cerca de este tema, os dejo con las opiniones de las chicas. Cuatro de nuevo, pues a la quinta no le ha sido posible escribirla.

         Rioja: “Los hombres y las compras... Dos cosas a mi parecer totalmente opuestas, incluso me atrevería a decir que casi incompatibles.
     El hombre al que le gusta ir de compras es el espécimen más raro que te puedes encontrar, pero ¿por qué? Yo creo que un hombre no va de compras por miedo a lo que los demás vayan a decir de él; es como si perdieran su masculinidad, como si fueran más femeninos; y eso no les gusta. Van por obligación o por una posible recompensa después del mal rato que les estamos haciendo pasar (creo que ya sabéis a lo que me refiero ¿no?)
     Pero, debo decir que no hay cosa más fea que salir del probador con un vestido super sexy y pillar a tu novio mirando en un probador ajeno... La cara de odio que se te debe quedar en ese momento no debe tener precio.. ¡Y no me diréis que a nadie le ha pasado eso!”

          Golondrina: “Lo normal es que cuando le hables a un hombre de ir de compras le dé urticaria. Y puedo llegar a entenderlo, porque normalmente una tarde de compras deriva en hacer de perchero con patas, tener que dar tu opinión sobre cosas que no te interesan o incluso ¡horror! Que tu chica aproveche para intentar cambiar tu forma de vestir (para mejorarla, claro).
     Ahora en serio. ¡Exagerados! Ir de compras con una chica no es tan terrible como los hombres cuentan, y su masculinidad no se va a ver reducida por eso, palabra. Es más, si os pedimos vuestra opinión cuando nos probamos algo ¡abrid los ojos! Es para asegurarnos de que os gusta, nosotras ya lo tenemos claro si lo hemos llevado hasta el probador.
     Desde mi experiencia, sólo he conocido a UN hombre con el que he podido ir de compras y pasar un buen rato. ¡Y eso le ha dado muchos puntos!”

          Burgos: “Desde siempre se ha sabido que a los hombres no les gusta nada ir de compras por el tópico de que las mujeres solo les utilizamos para llevarnos las bolsas. Cuando a un hombre le invitas a una tarde de compras por su cabeza pasa la típica película americana en la que el hombre va detrás de la mujer sujetándole todas las bolsas y pagándole todo.
     Qué curiosa la vida que a mi me haya tocado como novio a uno del pocos hombres del planeta que le gusta ir de compras. No es que yo le ofrezca ir y el acepte, sino que muchas veces es él quien me anima a que vayamos. Todo dentro de un límite, en cuanto las compras superan los quince minutos, ya no le hace tanta gracia. A todos nos gusta ir; incluso a los hombres, pero lo que a ellos no les gusta, es ir de compras durante toda la tarde. Así que si tu plan es ir con tu novio, hazlo lo más corto posible y así, incluso él se lo pasará bien.”

          Pescaito: “Bien es sabido por todos que un centro comercial es el mejor amigo de una mujer, es más, es el sitio donde nos relajamos de una manera increíble, un aparato desestresante.... Sin embargo no podemos decir lo mismo de nuestros hombres; ellos ven en las compras un gran enemigo a combatir.
     Pero, ¿por qué lo odian tanto? Es decir, hombres del mundo, ¿por qué creéis que queremos que nos acompañéis? Simplemente ¡por que vuestra opinión es importante!
     Cuando aceptan venir con nosotras comienzan bien; se levantan temprano, van a buscarte y llegáis al centro comercial, las primeras diez tiendas son todo un récord, dan su mejor opinión y con fundamento; pero pasadas dos horas empiezan a sentirse confundidos y empiezan a preguntarse, en qué momento se les ocurrió decirnos que sí... ahí es cuando ( incansablemente ) comienzan a quejarse y a querer irse.
     Hombres, tenéis que saber que ir de compras con la pareja ¡es un acto de valientes! y nos importa mucho que lo hagáis...
     Y para todos los solteros; ¿es que no veis que donde siempre están las mujeres es en los centros comerciales? Es fácil. ¡Id de caza!”

          Al igual que en todas las entradas, expondremos ahora las diferentes conclusiones a las que hemos llegado.
          - Los hombres odian ir de compras.
          - Creen que pierden su hombría cuando lo hacen.
          - Terminan siendo nuestro perchero en cada tienda que pisamos.
          - Quince minutos de compras les gustan; más los aborrecen.

          Después de leer este final espero que todas las mujeres sean más compasivas a partir de ahora con sus parejas y no les hagan sufrir durante horas y horas... Yo también intentaré aplicarme el cuento, ¡pero es que ver tanta ropa junta me vuelve loca! Supongo que es lo que nos pasa a todas...

          Con esto os tengo que dejar que ya es tarde y, como siempre, mañana tengo que madrugar.
          Espero que os haya parecido interesante este nuevo tema del que hemos hablado.
          Si queréis dejarme algún comentario encantada estaré.

          Con un fuerte abrazo me despido.
          ¡Hasta la próxima!

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Adorable, protector, o posesivo?

         ¡Buenas noches España!

          Siento haber tardado tanto en escribir esta entrada, he estado enferma tumbada en la cama con un millar de pañuelos a mi alrededor y un cubo cerca por si tenía ganas de... Bueno, ¡tampoco voy a exagerar! Pero algo enferma sí que estaba. Ya pensaré a ver cómo puedo recompensaros...

          Quiero adelantaros que intentaré escribir una entrada cada semana; pues las chicas que en esta página opinan me entregan sus comentarios los lunes, por lo que no me es posible escribir más a menudo. ¡Aunque con esto de estudiar tampoco es que tenga mucho más tiempo libre!

          Tras esta explicación, os comentaré que el tema del que trataremos esta noche serán los celos. Un asunto algo complicado... Así que intentaré suavizarlo lo máximo posible.

         Podemos encontrar dos tipos de celos; los buenos y los malos.
         Los buenos son aquellos que todo el mundo tiene. ¿Quién no ha sentido alguna vez cómo su interior se desgarra poco a poco en el momento en el que una “amiga”, a la que no conocemos de nada, se acerca a nuestro chico, le da esos malditos dos besos y comienza a “hablar” (flirtear para nosotras) mientras le toca suavemente el brazo? Chicas, no debemos hacer eso con los hombres que tienen novia ¡a la pobre le tocará sufrir lo que sufrimos nosotras en estos casos! Como nos enseñó nuestra madre de pequeñitas... Hay que pensar en las demás...
         Pero eso sí, para esto somos nosotras muy orgullosas... ¿Yo celosa? Jamás... Con una mirada a la citada chica que exprese “como te vuelvas a acercar te saco los ojos” lo dejamos todo bien. Nuestro chico no se da cuenta y nosotras quedamos como reinas. Ilusos...

         Y, no saliéndonos del tema, por otra parte encontramos los malos; los que no se deberían tener.
         Los celos son sanos hasta cierto punto; hasta aquel que te hace obligar a tu pareja a no realizar distintas cosas; ya sea intentar cambiar su forma de vestir, o intentar que deje de ver a sus amigos cuyo sexo es distinto al de esa persona.
         Debemos saber cuáles son aquellos comportamientos, debidos a los celos, que podemos aguantar; y cuáles son los que no.

          Pero vaya, vamos a centrarnos de una vez en lo que realmente importa; los hombres.
          Existen algunos que no son celosos ¡gracias a Dios todavía quedan unos pocos!, a los cuales no les importa que tomes café con amigos, o tengas fotos en “tuenti” con estos mismos. Alegraos si encontráis a uno de este grupo ¡e intentad no soltarlo!
          Con ellos no necesitas dar explicaciones ni entrar en la típica discusión absurda que comienza con “¿Quién era ese?”. Está muy bien que nos quieran y nos protejan; pero no debemos explicarles todos los detalles que a nuestra vida se refieren; para que nos pregunten a cerca de eso ya tenemos a nuestra madre...

          Y con esto llegamos a los hombres que sí son celosos. Una especie algo común.
          Supongo que todas nos preguntamos ¿por qué? ¿por qué se comporta de esa manera si yo le muestro mi amor y cariño y en ningún momento le he dado motivos para que esté celoso?
          Es una pregunta algo compleja a la que intentaré responder...
          Como dijimos en la anterior entrada, los hombres por naturaleza son protectores con su pareja. Esto muchas veces hace que esa protección derive en esos celos tan odiosos que podemos encontrarnos. Pero, ¿únicamente son celosos debido a este instinto protector? Yo creo que no. Creo que va mucho más allá... Pienso que comentamos también en una de las anteriores entradas que los hombres son muy desconfiados; piensan que a la primera de cambio nos iremos con otro. Da igual lo que le demuestres o le digas, siempre pensarán que hay otros mejores que él; y como consecuencia, que nosotras nos iremos con uno de ellos. ¡Es un pensamiento ilógico! Si no quieres que tu pareja se vaya con otro debes cuidarla; dará igual lo buenos que sean los demás, ella se quedará contigo. Pero si al contrario se deja que los celos irrumpan en la relación, habrá muchas más posibilidades de que la mujer necesite a otra persona que no la encierre, la presione, o hasta le obligue a dejar de hacer las cosas que ella quiere.
         Nuestra pareja no nos puede prohibir ni obligar a hacer cosas que nosotras no queremos; no podemos dejar que ello ocurra; debemos plantar cara a todos aquellos hombres que piensan que simplemente somos objetos que ellos pueden manejar. ¡Revelémonos! ¡Y manejémosles nosotras! Bueno, tampoco hay que pasarse... ¿O si?

          Alguien dijo una vez: “El que no tiene celos no está enamorado”. Estoy de acuerdo con esta frase, cuando alguien te importa siempre sientes celos en las situaciones en las que entran personas de su sexo opuesto; pero eso no es motivo para amargar a nuestra pareja, pensando que nos pertenece y cortando su libertad.

          Si estamos con un hombre es que queremos estar con él, que nos importa y nos gusta su compañía; y porque existen ciertos sentimientos dentro de nuestro corazón hacia él. Pero no lo entienden.
          A los hombres les falta mucha confianza en ellos mismos, tienen mucho miedo de perder lo que tienen, pero con la tontería de ser celosos terminan consiguiéndolo.
          ¿Qué tenemos que hacer las mujeres, pegarnos un papelito cada día en la frente para que ellos se den cuenta de que nos importan por lo que son? Gastaríamos demasiado dinero en hojas y pegamento; no nos saldría factible ¡y seguramente ellos ni se fijarían!
          Supongo que la mejor forma de que lo comprendan es repetírselo día a día hasta que su neurona se conecte y entienda lo que ocurre. Así que ya sabéis chicas, decidle cada día a vuestra pareja lo que sentís; aunque os traten de loca o de cansa, al final os lo agradecerán...

          Por último y antes de entrar en las opiniones, quiero hablaros de una experiencia que una compañera me comentó hace poco a cerca de su pareja. Cuando salían y otro hombre miraba a la chica, la pareja de esta se enfadaba y la tomaba con ella. Él le comentaba que la culpa de que otros hombres la miraran la tenía ella; y que no le gustaba. Por lo que le dijo que intentase cambiar su vestuario para que otras personas no se fijasen.
          Los hombres, en algunos aspectos y situaciones como esta, pueden ser muy estúpidos. En vez de sentirse orgullosos de caminar al lado de una mujer a la que otros hombres miran y que a ellos envidian, atacan a su pareja. No se dan cuenta de cuándo intentamos vestirnos guapas para ellos; únicamente piensan que nos vestimos así para intentar atraer a otros hombres.
          Un consejo chicos, cuando vuestra pareja tarde horas en arreglarse, y finalmente salga reluciente con sus tacones y su vestido, sentiros orgullosos por tenerla, y no intentéis que cambie su vestuario. Se sentirá ofendida, pues para decidir aquello que lleva puesto ha necesitado de una preciada hora de su vida; ya que deseaba que a vosotros os agradase. En vez de esto, la degradáis diciendo que no os gusta. Pensad en ello. ¡Y no os creéis películas en vuestra cabeza!

          Leeremos ahora las opiniones de nuestras chicas; cuatro hoy ya que una de ellas no ha tenido la posibilidad de escribirla; esperemos que para las siguientes tenga la oportunidad de hacerlo.
          Veamos qué opinan.

          Rioja: “Los celos… Causa de ruptura de muchas relaciones…
     Los celos no son propios sólo de los hombres, es más, también hay muchas mujeres que son igual o más celosas que los hombres.
     Los celos es como todo, lo poco gusta lo mucho cansa. Que sean un poco celosos nos gusta, nos hace sentir que somos importantes para ellos y que no nos quieren perder; pero el problema viene cuando son demasiado celosos. Quieren controlarnos, sentir que solo somos suyas y de nadie más, y eso no está bien. Privan nuestra libertad, no podemos tener amigos (hombres) y no podemos hablar con ningún hombre que no sean ellos aunque ellos pueden tener muchas amigas y acercarse a cualquier mujer.
     ¡Esto no tiene sentido! No hagas lo que no te gusta que te hagan a ti. A ver si lo entienden de una vez.
     Si una mujer está con un hombre, es porque quiere estar con él, y no se va a ir con cualquiera que pase por la calle.”

          Burgos: “Los celos son el compañero de toda relación, tanto por parte de la mujer como del hombre. En el caso de ellos, es algo más complicado, se ven obligados a protegernos. Es verdad que la base de toda relación es la confianza, pero ¿hasta dónde puede llegar esa confianza?
     Yo por mi parte, cuando mi novio sale de fiesta con sus amigos/as no me preocupo demasiado, sin embargo, cuando soy yo la que salgo con mi grupo de amigos/as él se vuelve loco. Por su mente solo pasan pensamientos de cuernos e infidelidades y es justo ahí cuando pienso: si él piensa que cuando salgo un sábado de fiesta con mis amigas me pongo cachonda con cualquier tío que se me acerca, significa que eso es lo que a él le pasa. Es ahí cuando comienzan los celos. El hombre desconfía de la mujer por naturaleza y la mujer, como consecuencia, también desconfía del hombre.”

          Pescaito: “En lo que respecta al tema de los celos, es difícil tener una opinión sólida, o por lo menos decisiva.
     Los celos se podrían definir como un estado emotivo y ansioso, una sensación de miedo ante la posibilidad de perder lo que uno tiene o posee. Pero, ¿es eso amor o posesión?
     Toda persona que diga “No soy celosa”, está mintiendo; en algún momento, todos hemos sentido celos de alguien que se acercaba de forma insinuante a nuestra pareja y hemos comenzado a echar chispas.
     Es un sentimiento innato, está ahí y ya. El problema viene cuando los celos son patológicos y llegan al extremo de perjudicar gravemente la relación; la desconfianza, la sospecha permanente termina por romperlo todo. Éstos celos NO son amor, hay mas sentimiento de posesión absoluta del otro, necesidad de controlarle, inseguridad de uno mismo, que de amor o cariño hacia la pareja. Terminan por anular a la pareja y hacerla infeliz.
     Pero yo creo que no todos los celos son iguales, los celos sanos tendríamos que sentirlos todos, son como una forma de decir, este hombre está conmigo y quiero que lo sepan todos. Es una combinación de amor y posesión (en el buen sentido claro); te encanta que esté contigo y quieres gritarlo. Te sientes increíble cuando alguna se le acerca y con una sola mirada, la echas de su lado, y él te responde con una sonrisa burlona... jejeje. No sé, creo que el que no tiene éste tipo de celos no está enamorado.”

          Golondrina: “Los celos... ¡qué malos son los celos!
     Ahora, para llevar adelante cualquier relación, una dosis mínima es necesaria.
     En este aspecto, los síntomas son algo unisex. Que si ¿esa/ese quién es?, que si ¿dónde has estado?, que si ¿por qué no me cogías el teléfono?... Los celos son algo normal cuando se está con alguien, pero conviene controlarlos para que no se conviertan en obsesión.
     Como recordamos siempre aquí, hay casos y casos, pero a los hombres los celos suelen sacarles el carácter de macho alfa. En ese caso, la chica se convierte en territorio amenazado por el resto del género masculino. Por supuesto, hay que defenderlo. ¿La forma habitual? a golpes.
     ¿O cuantas veces ha terminado alguno con el ojo morado por acercarse indebidamente a la moza ajena?”

          Para terminar, expongamos las conclusiones a las que hemos podido llegar finalizadas las opiniones.
  • Los celos son causa de rupturas de relaciones.
  • Que sean un poco celosos no está mal; pero cuando lo son mucho llegan los problemas.
  • Cuando una mujer está con un hombre, es porque quiere estar con él.
  • La desconfianza de la mujer hacia el hombre puede ser en muchos casos producida por la desconfianza del hombre hacia la mujer.
  • Los celos patológicos no son producidos por el amor; sino por la idea de posesión.
  • Toda persona enamorada siente celos alguna vez.
  • La única forma que conocen de defender lo que es suyo es a golpes

          Espero que os haya resultado interesante este tema que hemos comentado, la semana que viene escribiré a cerca de otro asunto generador también de discusiones. ¿Por qué no les gustará venir con nosotras de compras?
          Algo os he adelantado... Siento que esto termine aquí; debo meterme a la cama que mañana he de madrugar.

         Con un fuerte abrazo me despido.
         ¡Hasta la próxima!

lunes, 10 de octubre de 2011

Pene, pito, polla, miembro viril... O como queráis llamarlo.

          ¡Buenas noches mujeres (y algún porcentaje minúsculo de hombres) de España!

          Tras hablar en la anterior entrada de un tema tan amplio y tan abstracto, hoy hablaremos de algo más específico que a los hombres concierne; su pene.

          Existen millones de hombres en nuestro planeta, y en cada uno de ellos podemos encontrar algo que cuelga de su entrepierna que es distinto en todos lo casos. Al igual que las huellas de las manos, no creo que podamos encontrar dos penes iguales; ni dos hombres que lo utilicen de la misma manera.

          Podemos encontrarlos gordos, finos, grandes, pequeños, con pellejo o sin él. Pero todos son feos al fin y al cabo. Quisiera saber si alguna mujer cuando ve por primera vez uno de ellos piensa “ohh que monada...” ó como le pasa al resto de la humanidad femenina, lo que por sus cabezas levita es la idea de: “joder, ¿pero cómo quiere que me meta eso a la boca? Después ya te acostumbras, al igual que ocurre con los hombres, después de verlo repetidas veces desaparecen sus defectos. Pero realmente sigue siento un colgajo feo y arrugado que se encuentra mejor escondido.

          Para los hombres su pene es como el sol; toda su vida gira al rededor de él. Tanta es su importancia que hay algunos que le ponen hasta nombre. Por favor... Que ya tenemos una edad... Una mujer nunca haría algo parecido, os imagináis decirle a un hombre: “Vamos, ¡penétrame! ¡Métesela a Rigoberta!” Seguramente el hombre se levantaría de la cama, se pondría sus vaqueros tirados en el suelo y saldría por nuestra puerta. No lo volveríamos a ver.
          Pero en cambio nosotras tenemos que aguantar que “Carlitos” se adentre en la cueva. Oír eso le quitaría el calentón hasta a un chimpancé. Yo, personalmente, agradecería que finiquitase ese gesto tan sentimental hacia su miembro.

          Como he dicho antes los puede haber grandes y también pequeños. Esto genera que los hombres tengan una pequeñísima obsesión por el tamaño de su pene (ironía). Para ellos cuánto más grande mejor; para nosotras cuánto más grande más queremos que el chico salga por patas.
          Después de los siglos que ha vivido el hombre, sigue creyendo que un pene de 13 cm es pequeño. ¡Por favor que es la media española! ¡Mucho más grande podría considerarse una mutación genética! No gastéis tiempo en intentar explicárselo, harán oídos sordos y seguirán pensando que el más macho es el que más grande la tiene; aunque no pueda utilizarla.
          Un pene muy grande hace daño. ¡Enteraos hombres! ¡Duele! Como siempre se ha dicho, donde esté uno pequeño y juguetón que se quite el grandote y sosainas.
          Cuando se sabe utilizar el tamaño da exactamente igual... A ver si les entra de una vez en la cabeza...

          Otro de los temas que con anterioridad he mencionado es el pellejo. Los hombres pueden estar operados de fimosis o no estarlo. Eso significa, que pueden tener el capullo a la vista o no tenerlo.
          Si nos encontramos a uno que no lo está, ¡hurra por nosotras! Pues por norma general tendrá muchísima más sensibilidad; aunque por otra parte, siempre es más seguro encontrar a uno que lo está, ya que no correríamos el riesgo de arrancarle ese pellejillo en el típico calentón donde no controlas tu propia fuerza. Sería una situación, por la que creo, que nadie desearía pasar, ¡el chico tumbado en la cama retorciéndose del dolor y tú mientras de pie, con el colgajo en una mano sin saber qué hacer con él! Ver para creer...

          Y bueno, ya para terminar quiero comentaros la idea de un segundo cerebro... Ya se que la ciencia explica que el pene es únicamente un conducto por donde sale el pis y el semen. Pero yo creo que hay más... Mi teoría es la del segundo cerebro, ¿por qué sino cuando se les pone dura únicamente piensan en cosas que al pene concierne? Algo tiene que ocurrir en ese momento, quizá sus neuronas hagan un largo camino para llegar ahí abajo y poder manejar el cuerpo entero; si no es esto, no tengo explicación... ¡Necesito que alguien me ayude a entenderlo!

          Después de haber divagado mucho a cerca de este tema, vamos tras esto a saber qué es lo que nuestras chicas piensan a cerca de los penes y de los hombres que entre las piernas los llevan.

          Burgos: “Los penes no son una de las partes del cuerpo masculino más agraciadas, pero tampoco es lo más horrible que he visto en mi vida. En mi opinión un pene es algo menos amorfo que una vagina. Los penes son los que controlan a los hombres, los que les dicen lo que tienen que hacer, cuándo lo tienen que hacer y dónde. Son su cerebro. Tiene sus ventajas: son más fáciles de manejar, tienen menos problemas a la hora de hacer pis y es algo de lo que alardear. Seamos sinceras, un hombre con un buen paquete siempre es más atractivo, sin embargo una mujer con un buen...bueno, que no es más atractiva.
     Los penes también tienen sus defectos, son impredecibles, y a veces les pueden jugar una mala pasada a los hombres. Esas mañanas, después de sueños tan intensos cuando sus inocentes madres entran a despertarlos y...bueno...se encuentran con la tienda de campaña perfectamente montada.
     Pero los hombres son felices. Viven sin complicaciones. Si de repente en medio de clase se ponen palote, lo único que se les ocurre hacer es alardear con sus amigos de lo cachondos que están.
     Hoy en día, la palabra pene es sinónimo de masculinidad, de hombría, en fin, de macho ibérico.”

          Rioja: “El pene es la única preocupación que tienen los hombres, están obsesionados con su tamaño. Tú a un hombre lo capas y no es nadie; no es literalmente un hombre porque le faltaría eso, pero no es nadie. Además les duele cuando les das ahí.
     Sin eso no se sienten hombres. No sé por qué si es feo.
     Los penes son feos, horribles; pero los hombres les tienen un aprecio... Yo no le tengo aprecio a mi chichi.
     Siempre lo están comparando. Uno de mi clase mientras hacia dibujo técnico, se la media con la regla. Fue creciendo poco a poco, y te lo contaba tan normal.
     Es algo normal para ellos.”

          Golondrina: “Pfff...¡Yo no sé qué decir de esto!
     Bueno...supongo que como dijeron en Gossip Girl (creo que fue ahí) 'los penes son feos y raros.' sin ánimo de ofender, será la falta de costumbre...
     Sé dos cosas sobre los penes: la primera es que los hombres les dan demasiada importancia. En serio, cuenta más la ejecución que la herramienta en sí, así que ¿para qué darle tantas vueltas? Tú eres tú y ya está.
     La segunda cosa me resulta muy curiosa. (aunque comprensible). Los hombres tienen una solidaridad asombrosa en lo que respecta a los golpes en sus partes nobles. Ver la cara de sufrimiento de un hombre al que le cuentan un mal golpe en la zona de peligro no tiene precio. Y ya ni os cuento cuando lo presencian.”

          Pescaito: “Que tema tan interesante (irónicamente).
     Los penes; oficialmente conocidos como el órgano reproductor masculino; extraoficialmente sabemos que es donde reside su “cerebro”. Este es un tópico muy conocido, pero no es solamente un tópico, es la pura verdad; todas las decisiones referentes a mujeres las deciden con la entrepierna y listo, una forma rápida y directa.
     Pero, aunque no lo parezca, el miembro que tanta masculinidad les hace sentir a la misma vez les crea inseguridades. No somos las mujeres las que pensamos en el tamaño del pene, en cierta forma nos da un poco igual, siempre que sepan darle un buen uso al que tienen; son ellos mismos los que, comparando entre sus amigos, se obsesionan. Por eso simplemente sabemos que su cerebro, es su pene, son mas simples que una piedra.
     Para terminar, pensemos que esto es generalizado. Hay tios y tios. Unos que viven según su GRAN miembro, y otros (muy escasos) que saben que el placer no es proporcional al tamaño del pene.”

          Cor: “¿Qué es un hombre sin su miembro?
      El pene los identifica. Hay penes y penes... Los hay grandes, pequeños, delgados, gordos, blandos, duros, de distintos
tonos, con venas, sin venas, con prepucio o sin él. En conclusión, hay tantos tipos distintos de penes como de hombres.
      Los hay capullos que escupen sin avisar.. Los hay buenos que prefieren ponerse ropa..
Los hay que les da igual como sea.. Y los hay que en su vida han visto una vagina. Los hay heteros y los hay homosexuales. Pero... ¿Qué pasa cuando a un hombre le dices algo referido a su sagrado miembro que no le gusta?
      Primero, se enfadan. Segundo, buscan la comparación con el anterior hombre.
Y tercero se vuelven a enfadar. 
      Es un círculo de vicio. En todos los sentidos.
      Los penes pueden agradar o desagradar. Pero donde más agradan es dentro de nosotras. ¿Pero y a
ellos? ¿Dónde les agrada más? 
      En mi opinión, a los hombres les gusta que esté dentro de la boca. Sí, chicas si, son unos cerdos.
      Pero eso ya lo sabíamos antes de hablar sobre esto. Y por otra parte, están los que quieren hacerlo por detrás, pero no con hombres, sino con nosotras..

      Mi pregunta es, ¿por qué no se conforman con un solo sitio y tienen que buscar más alternativas? 
     ¿Tú lo sabes? Porque yo no."

          En todas las opiniones, al igual que en la anterior entrada, podemos encontrar ciertas coincidencias. A continuación expondré las conclusiones a las que podemos haber llegado. 
          -     El pene es el cerebro del hombre.
          -     Están obsesionados con su tamaño.
          -     A los hombres les gustan las comparaciones cuando se refieren a sus penes.
          -     Son feos.

          Tras esta breve pero interesante exposición os tengo que dejar, que es tarde y mañana tengo que madrugar. Espero que tras leer esto, sigáis divagando vosotras y vosotros a cerca del tema.
          Con un fuerte abrazo me despido.
          ¡Hasta la próxima!

martes, 4 de octubre de 2011

Hombres.

          ¡Buenas tardes chicas!
          Sé que debería comenzar comentando cuál es mi nombre y contando alguna cosilla sobre mí; pero en vez de eso me gustaría explicar cuáles son los motivos que me han llevado a querer escribir a cerca de los hombres; una raza compleja con la que debemos convivir...
          En primer lugar quiero advertir a todas aquellas mujeres que pocas experiencias han tenido con este ser tan extraño, para que no se asusten en el caso de que alguno de ellos actúe de la manera como os contaré; en segundo, apoyar a aquellas que ahora mismo conviven junto a uno de ellos y no están seguras de si el comportamiento que tienen es normal, ayudarles a saber, que la mayoría de ellos actúan muy parecido; y por último, a todas aquellas que quieran pasar un buen rato leyendo a cerca de toda clase de hombres y experiencias de las mujeres en lo que a ellos se refiere.
          Por último, hombres, también me dirijo a vosotros para explicaros que no quiero ser leída únicamente por féminas; vosotros también podéis aprender mucho descubriendo qué es lo que nosotras pensamos; que luego os quejáis de que somos difíciles de entender...
          Tras esta breve pero intensa introducción voy a plantearos la definición que el diccionario nos propone: “Hombre: Persona de sexo masculino”.
          Con esta simple frase es normal que las mujeres nos demos el topetazo cuando estamos con alguno de ellos; deberían explicarnos desde pequeñas qué es lo que por sus cabezas pulula.

          El hombre es un ser complejo y a la vez muy simple. Podríamos decir que nunca se va por las ramas cuando habla sobre algo o cuando quiere comentarle algo a su pareja. Siempre lo dice de una forma breve y directa. Cuando un hombre dice “no”, es no.
          Pero a la vez son muy complejos en el sentido de que no muestran nunca lo que sienten, siempre esconden aquellos sentimientos que se encuentran dentro de ellos por el mero hecho de que les parece que así no perderán su hombría. Son todo tonterías y nosotras lo sabemos; pero ellos todavía no se han dado cuenta.
          ¿Cuántas veces le hemos pedido a nuestra pareja que nos abrace, que nos mime? Les encanta que nosotras les acariciemos y les besemos, pero pocas veces lo hacen ellos por voluntad propia; siempre necesitan más; refiriéndome claro está a lo que todas estamos pensando, el sexo; obsesión muy practicada entre los machos ibéricos que pasean por nuestras calles.
          Deberían aprender de los antiguos caballeros que daban sus vidas por su amada. Hoy no encontramos de eso, les da igual chorizo que espaguetis, con tal de poder “echar un polvete” le tiran los tejos a cualquiera; eso no es bonito... Primero porque la mujer se da cuenta de lo que el hombre pretende; y segundo, porque el hombre se rebaja, no intenta conseguir a la persona que le gusta porque cree que no podrá hacerlo; por ello ataca a la que no le gusta.
          No quisiera hablar únicamente de cosas malas, simplemente explicar mi punto de vista a cerca de distintas actuaciones que ellos practican.
          Aquello que he escrito y todo aquello que escriba a lo largo del blog está y estará basado en distintas experiencias; mías y de algunas mujeres con las que he tenido relación.
          Sobre los temas de los que hablaré, en ningún momento me referiré a todos los hombres, nunca podemos hablar de una mayoría absoluta; pero sí de unos cuantos. ¡No es difícil toparse con ellos, por lo que seamos precavidas!

          A continuación, expondré las opiniones de cinco compañeras que me prestarán su ayuda en todas las entradas.
          Lo que presento escrito son palabras textuales salidas de la boca de cada una de ellas cuando les pregunté qué es lo que pensaban a cerca de los hombres.

          Rioja:     “Los hombres parecen muy simples, pero no lo son, son igual de complicados que nosotras. Nos comemos la cabeza pensando en lo que pensaría él, pero él hace lo mismo.
     Existen muchas clases de tíos; te puedes encontrar a unos que solo piensan en follar y a otros que no lo hacen.
     Muchos no buscan tener a una tía como novia, sino simplemente tener una novia, tener una persona siempre ahí con él; y cuando la chica los deja, sienten que no van a encontrar a nadie más. No se dan cuenta de lo que tienen hasta que lo pierden.
     Creo que son muy inseguros; aunque vayan con pintas de chulo, de “yo me como el mundo”, realmente lo que importa es que vayan en grupo. Claro que hay casos y casos; pero muchos se atreven a acercarse a una chica cuando van con amigos, y si van solos no.
     Lo único que nos diferencia es que ellos tienen algo ahí colgando.”

          Golondrina:     “Los hombres... Ese gran desconocido...
     A mi me gustan los hombres.
     Somos bastante distintos, eso de que son mas sencillos no solo es un tópico, va mas allá. Se complican la vida mucho menos que nosotras.
     A parte, con las relaciones con otras personas, no ves a dos tíos pelearse por la gilipollez por la que se pelean dos tías. Pero ellos se dan de ostias y se acabó.
     Luego, cuesta menos hacer amigos (de sexo masculino), pero cuesta más fiarse de ellos. Pueden ser muy cabrones y darles tú más igual.
     No llego a entender qué es lo que buscan. De verdad que no lo entiendo. No sabes cuándo quieren algo más o no.
     Me hace gracia una cosa. ¿Por qué a los hombres les ponen tanto las lesbianas y a nosotras los gays no? ¿Será que ellos en su mente maquinan un trío?
     Cualquier hombre puede aumentar su atractivo un 10% si lleva un perro; un 20% si lleva un niño pequeño; y puede hasta duplicarlo si es que lleva traje. El traje en los hombres se parece al envoltorio de los regalos ¡solo te apetece arrancarlo!
     Siempre hay algo que me ha parecido que los hombres tienen en desventaja, ahora pasa menos pero tradicionalmente ellos han tenido que llevar la iniciativa. Lo tienen mucho más jodido, se oponen mucho más al rechazo que las mujeres. Tiene que doler...”

          Pescaito:     “No sirven para nada (risas).
     Después de estudiar fisiología no tengo cabeza para hablar de hombres...
     Son incorregibles.
     Cuando me dices la palabra “hombre” pienso en el hombre ideal... Pero no existe, y tampoco estaría bien que existiera. La perfección no es buena. Es preferible que sea imperfecto y a ti te guste, a que sea perfecto y se lo crea.
     Aunque nos quejemos no podemos vivir sin ellos. El mundo lleno de mujeres seria horrible, nos estaríamos pegando todo el día. Sin los hombres no podríamos vivir. Pero no les podemos decir que los necesitamos porque sino se lo creen y se les sube demasiado el ego.
     Los pobres son muy simples, nos dicen lo que quieren. Ellos ven las cosas mas fáciles en comparación con nosotras.
     Son incorregibles...
     Seguimos siendo superiores ¡eso está claro! pero no se lo digáis a nadie... (risas de nuevo).
     Son tan monos en verdad...en el fondo lo son. Nos quejamos, pero cuando estás bien con un tío, aunque tenga poca, la vena romántica le sale. El problema es que a veces queremos que sean tan perfectos que no apreciamos que en verdad son perfectos pero a su manera, o nos lo debería parecer.”

          Burgos:     “Son muy sencillos, muy superficiales...
     Son más guarros que nosotras. Y no se, creo que son egoístas. Muchas veces buscan satisfacer lo suyo y ya está.
     Cosas buenas de los hombres... No se, a veces son detallistas.
     Tienen una ventaja, tienen mucha facilidad para vestirse en las bodas, nosotras tenemos que buscar qué vestido ponernos; ellos con una camisa y una americana ya esta.
     También son protectores; por ejemplo, mi chico siempre se siente protector. Por eso los hombres por naturaleza son más celosos.
     Y si él es celoso, ¿por qué yo no voy a ser celosa?
     Yo no soy celosa, pero a veces hago que soy celosa para que él no sea celoso.”

          Cor:     “Los hombres, ¿para qué están si solo dan problemas? Son inmaduros, celosos, predecibles, brutos, egocéntricos, frikis, fuertes, débiles, sensibles, duros, altos, bajos, pasotas o no, tontos, listos, estudiosos, vagos... Los hay de todo tipo pero en el fondo todos son iguales.
     Crees que encuentras a uno diferente y pum, te has caído de la cama, solo era un sueño...
     Los hay que parecen buenos y son unos capullos; y los hay que parecen unos capullos y son aún más capullos.
     Nosotras llegamos a quererlos mucho... Pero, ¿y ellos?
     ¿Dónde queda todo lo bonito del amor? ¿Realmente piensan en nosotras? ¿O solo piensan en ellos mismos?
     Yo, sinceramente, creo que ni piensan.”

          Estos comentarios están basados en las experiencias de estas cinco chicas; algunas de ellas con pareja y otras sin ella.
          Podemos darnos cuenta de que existen muchos puntos en común en las anteriores opiniones. Con todas ellas llegamos a ciertas conclusiones:
  • Existen muchas clases de hombres.
  • Son muy inseguros ante los temas que a mujeres se refieren.
  • Son más sencillos que nosotras.
  • La relación entre dos hombres es más fácil que la de dos mujeres.
  • Cuesta más fiarse de un hombre que de una mujer.
  • No podemos saber lo que buscan.
  • Les ponen extremadamente las lesbianas.
  • No son perfectos.
  • Son protectores, lo que a veces conlleva que sean celosos.
  • No muestran que les importamos.

          Tras este final os tengo que dejar; ya seguiremos divagando sobre este tema tan interesante. Espero que os hayáis entretenido y os haya gustado; en las próximas entradas intentaré hablar (aún más) sobre temas concretos que a los hombres atañen.
          Si os apetece dejarme alguna opinión sobre los temas de los que hablemos encantada estaré.

          Con un fuerte abrazo me despido.
          ¡Hasta la próxima!